Noches embotelladas, vodka, ginebra, 43, un poco de todo...
Sales de la discoteca con unos cuantos demasiados grados de alcohol encima, ni tú misma consigues aguantar tu cuerpo! ni por supuesto el del acompañante que llevas agarrado de tu mano. Unas risas por el camino, potadas y un dolor de pies mezclado con unas ganas de sexo que hacen acelerar tu paso deseando llegar al coche del chico, encendéis el coche y abrís la puerta como podéis, llegáis a trompicones a los asientos traseros, con toda prisa y todo moviéndose a vuestro alrededor, os quitáis la ropa, os reis... seguido por un sueño terrible que acaba por vencerte y dormirte, dejando al chico con las ganas.
Maldito alcohol ¿no?








